Desde hace unos años he leído y escuchado que la industria musical está en decadencia en sus distintas aristas. La crisis abarca a todos los actores. Desde los artistas, disqueras, promotores hasta escritores y consumidores.
La música ha sido un objeto de enriquecimiento de antaño tal y como AC/DC dejó claro en Let There Be Rock; “The guitar man got famous, The business man got rich…” De la misma forma que ha venido sucediendo con la industria musical, todo gran imperio llega a su máximo antes de su decadencia.
A los despidos en Universal, Spotify y Amazon Music se suma la caída (venta) de Pitchfork, una estocada más que dejó vulnerable al periodismo musical.
Sobran razones por las que se puede decir que el periodismo musical ha perdido valor. La calidad de los temas y la misma selección de estos, son algunas de ellas.
Es importante considerar que los consumidores y las tecnologías han evolucionado y por ende el público moderno prefiere un video corto por encima de un blog o sitio web para descubrir nuevas bandas u opiniones musicales. ¡Ojo!, Eso no quiere decir que la redacción no funcione, solo no es el medio adecuado para las audiencias que buscan cubrir una necesidad inmediata. Esto tampoco quiere decir que el contenido corto en sí mismo sea malo pero vamos, la mayoría de lo que se consume hoy día no es bueno.
En este momento voy a romantizar un poco, pero quizá, lo que necesitamos es re aprender a disfrutar la música. Darle el tiempo suficiente a escuchar un álbum, leer una reseña o hasta un libro. De la misma forma como escritores, periodistas o comunicadores, debemos darle el tiempo a la creación.
Ahora bien, me parece que la “caída” de Pitchfork puede ser la oportunidad para que el periodismo musical replantee muchas cosas y permita abrir nuevas posibilidades a otros medios.
¿El periodismo musical está en crisis?, Sí, ¿va desaparecer?, no y la razón es que aún existe mucha música nueva por descubrir en un mundo digital y físico tan extenso que a veces es difícil encontrar algo, pero, justo es en ese punto en el que los blogs, sitios web, revistas (las que sobreviven) e influencers ayudan a filtrar y facilitar esa búsqueda.
Mientras la música no deje de sonar, las plumas no dejarán de redactar.
(Quiero agradecer al tocayo Fernz Robles por sus comentarios, correcciones y opinión en este tema. Muchas gracias por tus palabras.)

Escrito por Fercho Valdivia.
Soy coleccionista de vinilos y lector apasionado de temas relacionados a la música.
Insta: ferchovaldivia