Friendship Commanders: canciones para culpar a las estrellas
Midheaven es un álbum que salió en octubre del 2025. A pesar de que lo escuche inmediatamente, lo dejé en el congelador antes de escribir una reseña. Fue un lanzamiento que disfruté tanto que no quería distraerme con la tarea de escribir sobre él. A veces, cuando hacemos reseñas, olvidamos el lujo de simplemente disfrutar de la música sin el objetivo de crear contenido.
La esencia de Friendship Commanders se encuentra en el stoner, con esos tintes de sludge. las guitarras nos llevan por extensos pasajes sonoros que se desarrollan en cada canción con maestría. Las percusiones envuelven el ambiente y capturan nuestra atención con ritmos que inevitablemente nos llevan a marcar el compás con los pies. En medio de este caos, el bajo y la voz «endulzan» la atmósfera. Buick Audra nos hipnotiza con voces limpias, tranquilas y casi angelicales. Su estilo vocal me recuerda a los años noventa y a ese sonoridad que caracterizó a bandas como Bikini Kill.
Cada canción brilla por sí sola, pero algunas de mis favoritas son «X», un homenaje a Steve Albini y a los artistas que los inspiraron a lo largo de sus carreras. En palabras de Buick:
“I was grieving, but I was also watching a generation grieve in ways I’d observed my whole life— stoically, strongly, sentimentally, and somewhat individually. This song is a loving send-up to that lost generation. We wanted the track and visuals to honor some of the artists who raised us creatively, including Steve.»

Por otro lado, tenemos “Midheaven”, una canción que me cautivó por sus voces y esos coros que la hacen destacar. La pieza se toma su tiempo para construir un suspenso sonoro que nos lleva a un pasaje de batería deslumbrante, anunciando el inminente final y dejando ver la maestría de Jerry Roe.
Más allá de su construcción musical, “Midheaven” explora la idea de nacer bajo una determinada constelación y cuestiona hasta qué punto las estrellas pueden influir en quiénes somos. Buick reflexiona y comenta sobre esa sensación de ser un inadaptado toda la vida, con una naturaleza que parece imposible de cambiar, y se pregunta si nuestra identidad está escrita desde el principio. Quizá, como sugieren al final, hay días en los que resulta tentador culpar de todo al cielo.
Midheaven se disfruta de principio a fin. Es un álbum que encuentra el equilibrio entre el caos y la calma, donde cada textura y cada capa de sonido tiene algo que aportar. Las notas se entrelazan, se sienten y se absorben poco a poco, envolviéndonos en una experiencia sonora que invita a perderse en cada escucha.
Les dejo los enlaces para que disfruten de este gran disco.

Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Insta: ferchovaldivia