Coleccionar vinilos es una de las cosas que más disfruto. Más allá del valor musical, me encanta tener algo tangible que me permita apreciar una portada, descubrir inserts con información y conectar con otros coleccionistas que comparten la misma pasión.
The Budos Band llegó a mis oídos durante mi tiempo en Guadalajara. Fue mi amigo Juan Manuel, aka Tengounatornamesa, quien me compartió esta joya. En menos de un mes ya había comprado dos vinilos. Puede parecer poco, pero suelo alternar entre distintas bandas cada mes.
¿Cómo suenan?
Tratar de explicar el sonido de The Budos Bands, es tan complicado como intentar describir el caos cósmico que creó cada partícula responsable del nacimiento del planeta y la evolución de la conciencia humana ( mucha o poca)
Así de caótico, misterioso y espontáneo es su estilo. Si tuviera que ponerle un nombre, lo describiría como una dosis de Afro-Soul que se fusiona con toques de psicodelia y una pizca de rock.
La evolución musical
The Budos Band (2005)
El inicio de todo. Un sonido lleno de Afro-Soul en su estado más puro. Los ritmos y grooves son hipnóticos que nos llevan a un estado de goce musical sin precedentes
The Budos Band II (2007)
La magia continúa, pero esta vez se agrega un tono más visceral, denso y oscuro. Un misticismo abraza el Afro- Soul creando una tensión en su composición.
The Budos Band III (2010)
La psicodelia toma su lugar y abraza las raíces de The Budos Band, la energía se siente ácida, mientras que el rock y el funk los lleva a territorios inexplorados.
Burnt Offering (2014)
La experimentación no se detiene, y esta vez se incorpora rock setentero y un fuzz mucho más oscuro. Un álbum que explota una energía primitiva.
V (2019)
Burn Offering abrió las puertas a un rock y soul más psicodélico. Un soundtrack digno de una película de terror. Una alquimia de sonidos sin igual.
Long in the Tooth (2020)
Los años no pasan en vano, y su sonido es un añejo de brutales grooves, metales afilados y una producción clásica. Haciendo que este disco nos lleve de vuelta a los sonidos de los 70s. Una cápsula del tiempo sin igual.
5 años después de su último lanzamiento, regresan con su álbum “VII” dando continuidad a la saga y deleitando nuestros oídos con Overlander, un track más rocker que me recuerda a Black Sabbath, pero con ese toque Afro- Soul y el impresionante combo de trompetas nos hipnotizan en un trance sonoro.
¿Por dónde empezar?
Eso es The Budos Banda. No quiero hablar más su sonido porque es una banda que se vive. Cada vuelta al vinilo revela nuevas capas, más detalles, más atmósfera… más razón para perderse en sus notas.
¿Con cuál empezar? Puedes juzgar por la portada –créeme,vale la pena – o simplemente seguir la evolución cronológica. Lo importante es escucharlos, sentirlos, dejar que el caos cósmico haga lo suyo.
Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Siempre es un placer descubrir música y darse cuenta de que, aunque el mundo musical parece inmenso, a veces puede ser sorprendentemente pequeño
Tar Pond fue fundado por Marky Edelman (Coroner), Thomas Ott y, por supuesto la leyenda Martin Ain (Celtic Frost).
Protocol Of Constant Sadness fue grabado y producido íntegramente por Tommy Vetterli (Coroner, Kreator), pero la repentina muerte de Martin Ain en 2017 pausó su lanzamiento hasta 2020. Su sonido explora la raíces más puras del doom: voces impregnadas de melancolía flotan sobre riffs que se expenden lentamente, evocando el drone, mientras la batería añada un toque de suspenso. El resultado es una atmósfera densa y llena de matices.
Tras el éxito de Protocol Of Constant Sadness, los miembros restantes decidieron continuar con Tar Pond . Así fue como en 2023 vio la luz Petrol.
Este lanzamiento conserva la esencia del doom, pero con una producción más púlida y un sonido más refinado. Los riffs siguen siendo hipnóticos, pero en esta ocasión tienen un carácter más pegajoso y memorable.
El doom es un género con pocas bandas que han alcanzado un estatus “global” dentro del metal. Entre ellas destacan nombres como Paradise Lost, My Dying Bride, Anathema y Cathedral.
A pesar de contar con músicos icónicos y rendir homenaje al género, Tar Pond es un proyecto que probablemente solo llegue a los oídos de quienes buscan esas joyas ocultas del doom, aquellos que disfrutan de explorar los proyectos alternos de sus músicos favoritos.
Tar Pond es una prueba de que la música, más allá del reconocimiento masivo, sigue siendo un refugio para quienes buscan emociones profundas y sonidos auténticos. En un mundo donde lo efímero domina, proyectos como este nos recuerdan que la pasión y la esencia de un género pueden mantenerse vivas en la oscuridad, esperando a ser descubiertas por aquellos dispuestos a escuchar.
Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Mantar llegó a mis oídos hace un par de años. No los escuché en su álbum debut, ni los conocí desde la cuna. El primer lanzamiento que escuche fue Pain is Forever and This is the End, desde momento comenzó el viaje.
Una de las cosas que disfruto de Mantar es su música; directa y brutal, simplemente es darle con toda la actitud a la guitarra y la batería. No necesitan más, eso es necesario para crear este extraño ente que juega con el rock, doom, punk e incluso notas de black metal. Para ser honesto, es difícil catalogarlo, y no es que sea necesario, pero a veces el mal vicio de etiquetar se pega.
El nuevo lanzamiento, Post Apocalyptic Depression, sigue manteniendo la misma esencia, ese dúo imparable de guitarrazos con un extenso matiz de sonido, una batería dura y consistente que acentúa perfectamente el viaje sonoro.
Desde mi punto de vista existen dos Mantar; en uno encontramos el caos, en el que la velocidad y agresividad no se detienen, como escucharan en Church of Suck, Absolute Ghost y Axe Death Scenario. Por otro lado, encontramos un Mantar que juega con el tiempo y espacios, que le permiten crear momentos de suspenso, extendiendo los riffs que se prepararán para entrar en ese caos. Tal es el caso de Morbid Vocation, Pit of Guilt o Cosmic Abortion, esta última mi favorita y la cual tiene uno de las mejores introducciones, creando un gancho sonoro que provoca el deseo de seguir escuchando. El excelente balance entre el riff y la batería crean un suspenso, que después es liberado por otro riff que presenta de forma perfecta los vocales.
Mantar es una banda que tienes claro que esperar, en un sentido de estructura, la sorpresa aquí es descubrir esos nuevos riffs, el dinamismo de la batería y la ejecución de los vocales.
Si no están muy familiarizados con Mantar les dejare mis canciones predilectas de cada álbum:
Pain is Forever ans This is the End (2o22)
-Grim Reaping
-Of Frost and Decay
Grungetown Hooligans II (2o20)
-The Bomb
-Who You Drivin´ Now
The Modern Art of Setting Ablaze (2o18)
-Obey the Obscene
-+The Funeral
Ode to the Flame (2o16)
-The Hint
-Sundowing
Death by Buring (2o14)
-Cult Witness
-The Huntsmen
St. Pauli Sessions (2o14)
Este último de la lista es un en vivo, que definitivamente se tiene que escuchar de inicio de fin. Es aquí donde se ve la calidad y lo macizo de su música. Si sienten la necesidad de sacudir el esqueleto, es exactamente lo que tienen que hacer.
Mantra es una de las bandas que tengo como objetivo en 2025 comenzar a coleccionar en vinilo. Su música merece conservarse en físico.
Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Uno de los primeros box set que vi en mi vida fue Watain – The Vinyl Resissue, una imponente caja de madera con un acabado espectacular en piel. Su presentación es impactante como la música que contiene, un verdadero tributo a la magia de Watain.
Para mí, descubrir música en ese formato fue una revelación. No se trataba solo de escuchar un disco, sino de experimentar una obra con una estética y un ritual que elevaban la experiencia a otro nivel.
Así que, sin más preámbulos, estos son algunos de mis favoritos:
Watain – Wild Hunt
Wild Hunt fue el primer box set que compré y, la primera gran inversión en vinilos. Nunca había gastado tanto en un vinilo, pero cada centavo valió la pena.
Musicalmente, Wild Hunt mostró una faceta más épica y triunfante de Watain, alejándose de cierto modo del Black Metal más tradicional. They Rode On es prueba de ello, un estilo más a una balada que narra un épico viaje. Por otro lado, tenemos canciones como Outlaw y All That May Bleed que mantienen la brutalidad. Es su momento, el cambio musical generó dudad entre los seguidores más puristas ¿estaba Watain acercándose demasiado al mainstream?
Watain, hoy en día, es una de la bandas más populares del Black Metal. su evolución se ha ido a una dirección cada vez más cruda e impetuosa, disipando cualquier acercamiento a lo comercial.
Pero si algo hace que este box set sea inolvidable, incluso 12 años de su lanzamiento, es su contenido. Esto es lo que encontramos en su interior
El contenido de este box set sigue siendo insuperable, incluso 12 años después de su lanzamiento. Esto es lo que podemos encontrar:
-Gatefold 2LP en color rojo
-CD con booklet
-7 pulgadas When Stars no More Shine single
-7 pulgadas XI single
-Mantel para altar
-Póster
-5 postales
-Pin de metal
-1 poster
-1 tarjeta autografiada
¿A quién demonios se le ocurrió un mantel para un altar?
Rotting Christ – Rituals
Un álbum que evoca los espíritus más antiguos, dónde cada canción se desata una atmósfera llena cargada de ritualismo, demonios y visiones apocalípticas. Desde el primer instante, Nomine Dei Nostri irrumpe con rapidez y brutalidad, mientras que The Four Horsemen adopta un enfoque más místico y denso, permitiendo que los impresionantes vocales de Sakis Tolis se desplieguen con total majestuosidad.
A lo largo de su carrera, Rotting Christ ha construido un repertorio imponente con himnos como Non Serviam, Societas Satanas, Χ ξ ς’consolidando su legado. Sin embargo, Rituals es un álbum impecable, un non-skip record que se erige como un pilar de su carrera.
En esta ocasión, no se trata de una edición especial ni versión de lujo: simplemente es un gatefold co doble vinilo negro. Pero lo que destaca, es su portada, una de las más icónicas que la banda ha lanzado, capturando a la perfección la esencia oscura y ceremonial del disco.
Behemoth – The Satanist
El álbum que catapultó a Behemoth al ojo del mundo y que, para los muchos, se ha convertido en el estandarte del Black Metal contemporáneo, The Satanist no solo representa una evolución musical para la banda, sino también una declaración de principios; un manifiesto de blasfemia, desafío y un postura inquebrantable contra la religión. Su atmósfera es majestuosa y opresiva, construyendo un espacio sonoro épico que rinde tributo a los entes «prohibidos» que liberan el espíritu humano.
Cada tema del disco es un himno en sí mismo. Desde la apocalíptica Blow Ypur Trumpets Gabriel hasta la imponente Messe Noire, pasando por la pieza homónima The Satanist. Pero si hay una canción que resuena con fuerza, es O Father, O Satan O Sun!, un cierre épico del álbum.
Este vinilo tiene un valor especial para mí. No solo está firmada por Nergal, sino que además tuve la oportunidad de conversar con él. Lo admiró no solo por su trayectoria musical, sino también por una experiencia personal que el relató en su libro. Al leer cómo superó aquel episodio, encontré un reflejo de mi propia historia, y su resiliencia se convirtió en una fuente de inspiración.
Deus Mortem – The Fiery Blood
Llega un punto en la vida en que algunos de nuestros géneros favoritos comienzan a quedarse cortos. Nos ofrecen más de los mismo, sin la chispa que una vez nos atrapó. Fue justo en ese momento cuando este disco llegó a mi oídos, con un Black Metal con una sinfonía de riffs afilados, una batería despadiada y ritmos que hicieran al mismo diablo hacer headbanging
Lord of All Graves es la prueba definitiva de ese poder. A lo largo de su desarrollo, la canción va revelando sus múltiples capas, riffs precisos, percusión implacable y vocales que encuentran su propi espacio para brillar sin opacarse entre sí. También encontramos un breve espacio de coros, que por momentos rompen el caos con un eco ensordecedor.
La portada es una obra de arte en sí misma, con un nivel de detalle soberbio y una calidad fuera de serie. El vinilo, en un clásico color negro, viene acompañado de un póster doble, insert con letras de las canciones y créditos del lanzamiento.
Ediciones como esta dejan en claro que cuando un gran artista visual se une con una banda con una visión clara, el resultado es una pieza de colección verdaderamente única.
Triumph of Death – Resurrection of the Flesh
El último box set que se agregó a la colección. Un lanzamiento que celebra la creación de Hellhammer y su influencia en el Black Metal. un legado que Tom G. Warrior decidió no revivir, evitar mirar al pasado y celebrar el hoy. Es así como nace este en vivo, grabando en tres ciudades y que nos hace vibrar en con un sonido y calidad.
La influencia de Tom G. Warrior con Hellhammer y Celtic Frost no tiene precedentes. Para este punto, el Black Metal comenzó a surgir poco a poco fuera de las regiones nórdicas. Empezando a inspirar a nuevas bandas y empezando a colocar al género y a Tom G. Warrior en el mapa mundial.
La edición es más un libro con su correspondiente espacio para sus libros. Las fotografías y posters incluidos son de las más alta calidad, mostrando de forma clara lo que es Triumph of Death en vivo y dejando claro su legado y el impacto en el Black Metal Mundial.
Sin duda, muchos vinilos quedaron fuera de este top, la selección no fue fácil. Sin embargo, estos han marcado un antes y después en mi percepción del Black Metal y del coleccionismo de vinilos.
Hoy en día, hay innumerables ediciones y variaciones de color para representar el arte de la música, pero solo unos pocos logran trascender más allá de lo estético y que realmente valen la pena atesorar.
Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Actualmente me encuentro leyendo La Nueva Música Clásica del carnalazo José Agustín. Perderse entre sus líneas es viajar en el tiempo, tanto musicalmente como literario. Es descubrir la era del rock, de la rebeldía y de la juventud que buscaba expresar sus ideales, opiniones y sus creencias. Un tiempo en que la música no era coleccionismo era la forma de escuchar y descubrir nuevos horizontes musicales.
Mientras me empapo en sus párrafos y descubro un mundo musical casi inexistente, consumido por la era digital y superviviente en las líneas del gran primer crítico del rock en México, José Agustín, me doy cuenta que aunque intentemos revivir el pasado, jamás despertaremos las emociones de las épocas de antaño.
Podrá parecer obvio, pero con el “revival” del coleccionismo de vinilos, cassettes entre otros placeres simplemente queda en un acto de melancolía.
Ser coleccionista de vinilos hoy en día es ser un arqueólogo musical. Es informarse en el vasto mundo digital para encontrar esas huellas del pasado y emprender la búsqueda de esas joyas perdidas.(Consideró que es importante replantear el uso de la palabra “joya”, ya que hace no mucho mientras hacía digging, escuche a alguien decir que un disco de Alejandro Fernández es una joya).
Las tiendas de vinilos se convierten en puntos de excavación (digging) entre las interminables ediciones y colores que se ofrecen hoy en día. Otras joyas esperan en librerías antiguas, mercados y en algunas casas que se han olvidado de estos tesoros sonoros.
Mientras se realiza este viaje, las pupilas se estimulan con miles de portadas consumidas por el tiempo, que por unos segundos nos brindan el placer del descubrimiento.
La obviedad de este texto brilla en cada palabra, pero al leer las líneas del maestro José Agustín y su forma de descubrir música, hablar de ella, y esas anécdotas de sus escuchas musicales, me hace mover los sentimientos melómanos y la añoranza de una época que no tocó.
Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
La comunicación es una necesidad básica de la humanidad. En este cúmulo de emociones, la música es el canal ideal para llevarlas y transmitirlas a través de relatos que trascienden fronteras.
Znous ha encontrado en su arte el medio para visibilizar la violencia e injusticias que afectan el Norte de África. A lo largo de su carrera, la banda ha lanzado diversos sencillos y una tetralogía de álbumes titulada Znousland.
Una voz detrás de las letras
Las canciones de Znous son una denuncia a los constantes problemas de violencia, la desigualdad, los feminicidios y el uso de castigos “tradicionales” de la región. También se exploran momentos claves en la historia de Tunisia destacando sus conflictos políticos y sociales.
Juna/They were all here se incluye en Znousland 1 y resume las invasiones de la región:
The germans and the italians invaded us
but they couldn’t handle us
The phoenicians from Lebanon invaded us
but they couldn’t handle us
The latins and the normans invaded us
but they couldn’t handle us
Until we met Banu Hilal(1)
and they managed to screw us
En su sitio web, la banda ofrece traducciones y referencias históricas para enriquecer la comprensión de sus letras. En el fragmento que les comparto, la referencia 1, se refiere a lo siguiente: Banu Hilal: A confederation of arabian tribes who invaded north africa in the 11th century.
Explorando Znousland 3 encontramos Swed Ellil, una historia acerca de la esclavitud en África y el constante racismo a la gente negra en Tunisia.
Listen here
Let me tell you a thing or two
My heart is overflowing in a country consumed by racism
Come here
I’m not gonna judge you for your color or from where you hail
This gorilla-brown people thinks it’s a lion
Listen here
Let’s talk a bit about history
A lo largo de esta tetralogía, Znous combina relatos históricos y críticas sociales en un intento por exponer las dificultades de la región.
ZnouSound, la evolución del sonido
Desde sus inicios, Znous ha logrado integrar los elementos tradicionales con los sonidos contemporáneos logrando una notable evolución en cada entrega.
En Znousland 1, el álbum debut, podemos escuchar una mezcla “primitiva”, la combinación entre el rock, los toques de metal y sus elementos tradicionales se siente un poco rígida. Esto por supuesto no está mal, es simplemente el primer paso. Canciones como Bled Elkhir, incluye pasajes con vocales femeninos hipnóticos que enriquecen la escucha.
La producción se vuelve más refinada en Znousland 2, logrando un sonido más fluido. Las canciones tradicionales se entrelazan mejor con arreglos modernos y se incluyen nuevas propuestas, como una pieza completa en spoken word.
Para Znousland 3, la banda alcanza una madurez sonora impresionante. Las influencias del metal son más evidentes, con guturales agresivos, solos de guitarra que evocan al death metal melódico y coros que suman intensidad y misticismo. Esmi Mabrouk, una “balada” que cautiva con su calma, y que de manera magistral construye una línea sonora que eleva los decibeles con impresionantes riffs que se complementan con desgarradores guturales.
En 2024, es cuando Znousland 4 llega a mis oídos. Este lanzamiento es la culminación de la fusión de sus influencias. La ejecución y el desarrollo es fluido, sublime y natural. Incluso los coros son muchos más limpios y profundos. A diferencia de Znousland 3, las influencias del metal tienen una presencia más sutil. Sin embargo, la banda nos sorprende con ensambles que, aunque familiares de otros lanzamientos, ahora se presentan con una ejecución mucho más pulida y madura. Un claro ejemplo es 7 Shaltaat, donde los vocales femeninos se entrelazan con los riffs de guitarra creando un sublime acompañamiento que se acentúa con los guturales.
Con el inicio del 2025, Znous presenta Aleph.Beth.Gimel, un conjunto de tres canciones Aleph: The March, Beth: The Bedtime Story, Gimel: The Red Triangle Inverted. Este nuevo lanzamiento explora una faceta más instrumental, donde la armonía y el suspenso predominan. Sin embargo, en Gimel, la banda recupera su lado más visceral, desatando la intensidad del metal en un estallido sonoro.
Znous es una banda que no solo crea música, sino que utiliza su arte como un medio para narrar historias y despertar consciencia. Un viaje sonoro histórico que merece ser explorado.
Si quieren conocer más acerca de Znous, les recomiendo visitar su sitio web en el que podrán adquirir mercancía, leer noticias sobre los conflictos de la región y la traducción de las letras.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Este año fue un viaje a través de un vasto universo musical, donde los caminos me llevaron desde lanzamientos contemporáneos hasta joyas olvidadas que resucitan entre las estanterías de vinilos y los rincones más profundos del mundo digital. Mi lista de descubrimientos incluye títulos como:
Sorcerer – DEVOTION
Kaleta & Super Yamba Band – Mèdaho
Blood Incantation – Absolute Elsewhere
El Culto Del Ojo Rojo – El Viaje Del Hombre Prometeo
Kim Deal – A Good Time Pushed
Refused – The Shape Of Punk To Come
Chat Pile – Cool World
IDLES – Tangk
Violent Femmes – Violent Femmes
Spoon – Lucifer On The Sofa
The Budos Band – The Budos Band
Coffin Storm – Arcane
Como pueden notar, este recorrido abarcó géneros y épocas tan distantes que parecieran no tener conexión, pero el hilo invisible que une a estas obras es el árbol genealógico musical que todos compartimos. En algún punto de esta enredada red de influencias, una banda inspiró a otra, dejando una marca en la historia que hoy celebro desde mi tornamesa y unas cuantas playlists.
2024, además, fue un año peculiar para mi: uno cargado de melancolía que me llevó a buscar refugio en voces clásicas que susurran consuelo y nostalgia. Frank Sinatra, Dean Martin y Nat King Cole se convirtieron en compañeros frecuentes de mis noches solitarias, mientras que el Bolero Glam de Daniel, Me Estás Matando fue ese guiño moderno que conectó mis emociones con el presente. Sí, Howllers, me confieso un tanto amante del bolero glam, porque entre tanta distorsión y velocidad, siempre hay espacio para el romanticismo y melancolía.
Algunos de estos álbumes llegaron a mí en formato físico, como vinilos que ahora quedan a merced del polvo y del imparable «spinning» en esas tardes musicales, mientras que otros permanecen en lo intangible del mundo digital. Y es precisamente mientras escribo estas líneas que un pensamiento no deja de rondar mi cabeza: el coleccionismo, en estos tiempos, se ha convertido en una presión innecesaria para los melómanos.
En las redes sociales y las conversaciones entre coleccionistas, es común escuchar preguntas como: “¿Cuántos vinilos tienes?”, “¿A partir de qué número se considera una colección?”, “¿Qué modelo de tornamesa usas?” o “¿Qué bocinas tienes?”. Estas preguntas suelen venir cargadas de un juicio implícito, como si el nivel de tu pasión por la música dependiera de cifras o equipos técnicos. Pero, seamos sinceros: nada de eso importa realmente.
El verdadero espíritu de este pasatiempo –y de la música en general– radica en el disfrute puro: en ese momento en que compartes una canción, un concierto, o te reúnes con amigos para poner a girar un vinilo y simplemente dejar que las melodías fluyan. Es ahí donde reside la magia, no en la cantidad ni en la etiqueta de “melómano” o “audiófilo”.
Quizá estas palabras suenen románticas, pero no puedo evitar reflexionar sobre lo que la música me ha dado: grandes amigos y conciertos que hoy viven como mis mejores recuerdos. Esos momentos son el auténtico tesoro de este viaje sonoro, todo lo demás es solo ruido de fondo.
Escrito por Fercho Valdivia.
Soy coleccionista de vinilos y lector apasionado de temas relacionados a la música.
Sigo creyendo que el arte de crear y escuchar un álbum completo se va perdiendo, y que es uno de los mayores placeres que los melómanos disfrutamos.
Nunca he sido un “fan desde la cuna” de The Cure. Disfruto más ciertas canciones que sus álbumes completos. Sin embargo, Song Of A Lost World se ha convertido en la excepción dentro de su discografía.
Este álbum es, sin duda, una obra llena de tonos tristes que invitan a la melancolía en sus 49 minutos de duración.
Para mí, fue como una sola canción dividida en capítulos bien definidos, donde cada inicio me envolvía y cada final cerraba perfectamente su narrativa.
La extraña mezcla entre alegría y añoranza es impecable. Las emociones en la pérdida de sus familiares (Robert Smith), están marcadas y nos comparte los sentimientos más humanos en cada canción.
En mi opinión, es de los mejores álbumes que vamos a poder disfrutar en este cierre de año 2024 y, sin duda, uno que quiero sumar a mi colección de vinilos.
Escrito por Fercho Valdivia.
Soy coleccionista de vinilos y lector apasionado de temas relacionados a la música.
Octubre del 2024 ha sido uno de los años que me parece ha tenido más lanzamientos. Y ahora toca el turno de Amly and The Sniffers con Cartoon Darkness.
Rebeldía, energía y libertad es lo que podemos encontrar en este nuevo álbum. La verdad es que está lleno de riffs de guitarra, una incansable batería y por supuesto la imparable voz de Amly que incita a romper la regla y desencadenar tu lado más punk.
Cada rola es una provocación y es bastante difícil escoger las favoritas. En resumidas palabras, este es un «non skip album» pero, si tenemos que escoger, pondría; Jerkin, It´s Mine, Doing In Me Head y Big Dreams. Esta última es una balada con un increíble riff de guitarra y que la voz de Amly nos muestra melancolía. Me pareció interesante encontrar esta paz en todo este caos.
Esto se debe escuchar a todo volumen para absorber esa rebeldía en cada nota.
Escrito por Fercho Valdivia.
Soy coleccionista de vinilos y lector apasionado de temas relacionados a la música.
Los Mundos no dejan de sorprenderme. Desde su lanzamiento En vivo Desde el Centro de la Tierra, han evolucionado su sonido y se ha expandido en un interesante y creativo horizonte. Creando profundos pasajes sonoros e increíbles conceptos musicales.
Máquinas en Movimiento es una montaña rusa de sonidos que nos lleva por ritmos tranquilos, inquietantes y psicodélicos, pero que tienen estos breves destellos de energía que se mezclan para crear un ambiente de misterio e infinito.
Humo Negro, Cosmología y Tambores para la Luna entran en mis favoritas de este álbum por su desarrollo musical y cómo poco a poco elevan el caos sonoro.
Mencioné que sus conceptos musicales son algo que han sobresalido en los lanzamientos de Los Mundos, Humo Negro, es el claro ejemplo. Una canción inspirada en La Guerra de los Mundos. Al escucharla, transmite esta inquietud, incertidumbre y misterio.
Incluso me hizo recordar sobre aquel suceso cuando Orson Welles adaptó parte de la novela a un estilo de noticia que narraría la invasión alienígena y que sería transmitida por radio un 30 de octubre de 1938 para celebrar Halloween. En resumen, la audiencia creyó que realmente estaba sucediendo una invasión, causando pánico en las ciudades. Humo Negro es el soundtrack perfecto para darle ambiente a esa tensión e incertidumbre a los desconocido.
Disfruten de este lanzamiento y recuerden que pueden adquirir el vinilo en preventa a través de Bandcamp o en Las Dunas Records.
Escrito por Fercho Valdivia.
Soy coleccionista de vinilos y lector apasionado de temas relacionados a la música.