Olvidamos lo que se siente realmente poseer la música más allá de una pantalla. Cuando se trata de música, una de las cosas que más disfruto —además de los discos— es comprar libros y revistas.
Sujeto —¿Todavía compras revistas?
Fercho —Sí, todavía compro revistas.
Sujeto —¿No es más fácil ver todo en internet?
Fercho —No. No lo es.
Esa conversación tan simple se quedó dando vueltas en mi cabeza… y fue ahí cuando entendí algo. Internet y las redes sociales nos entrenaron para consumir más rápido, sin profundizar. Al principio era increíble tener acceso inmediato a tanta información. No podías dejar de leer. Pero con el tiempo, algo cambió. Las redes sociales transformaron todo.

Ahora, todo son fragmentos: opiniones rápidas, ideas fugaces, contenido que aparece y desaparece en cuestión de segundos.
Y es justo ahí donde lo físico sigue teniendo valor para mí. Sigo comprando revistas y libros por varias razones:
- Porque tengo algo real, tangible.
- Porque no tengo que pagar cada vez que quiero volver a leerlo ni depender de una suscripción.
- Porque puedo regresar a leerlo en 5, 10 o incluso 20 años.
- Porque alguien pensó en el diseño, en la curaduría, en cada detalle impreso.
- Porque es mío.
Lo mismo pasa con los libros.
Hoy en día escribo reseñas constantemente, así que suelo verificar información. Me gusta tener una fuente confiable para confirmar datos o citas. Es mucho más fácil ir a mi librero, tomar una revista o un libro y consultarlo, en lugar de intentar recordar en qué página web o en que cuenta de Instagram lo vi.

Pero más allá de eso, hay algo más personal. El tiempo no perdona, y poco a poco empiezas a olvidar. Sin embargo, cuando tienes ese libro o esa revista, puedes volver a abrirlo y redescubrirlo. Casi como si lo vivieras por primera vez otra vez.
Con el internet y las redes sociales, probablemente nunca vuelvas a encontrarte con ese mismo artículo o publicación, incluso ni si quiera la recuerdes.
Por eso, a pesar de todo, sigo eligiendo comprar revistas y libros.
Me gusta tenerlos al alcance de mi mano.

Escrito por Fercho Valdivia.
Como coleccionista de vinilos, me interesa la música más allá del sonido: su historia, su contexto y su influencia. Utilizo la fotografía y la lectura para profundizar en su evolución.
Insta: ferchovaldivia